Por Jorge Lidio Viñuela

¿Es posible que las Malvinas se declaren país independiente? Esa pregunta se la hacen muchos argentinos y me la hicieron recientemente algunos alumnos de la cátedra de Relaciones Internacionales de la Universidad del Congreso de Mendoza. Mi respuesta fue rápida y sencilla: “Sí, es posible, pero podría no ser probable si nuestro país realiza algunas acciones diplomáticas preventivas a la brevedad”.
Dentro de 14 años se cumplen dos siglos desde que el 3 de enero de 1833 el Reino Unido tomara por la fuerza las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Atlántico Sur, usurpando territorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Esa fecha emblemática bien podría ser considerada muy oportuna para que la monarca británica Elizabeth II o quien quiera que sea su sucesor, concediera graciosamente la independencia de nuestros territorios insulares. Es exactamente lo que hizo con otras islas y a la vez ex colonias como Trinidad y Tobago (1976), Santa Lucía (1979), San Vicente y las Granadinas (1979), Grenada (1974) y Barbados (1966), entre muchas otras.
¿Qué posibilidades tendrían las islas Malvinas de ser exitosas declarando la independencia y su nacimiento como país soberano? Muchas más de lo que pensamos. Seguramente los 53 países de la Comunidad Británica de Naciones (Commonwealth) reconocerían como válido el nacimiento de una nueva Nación. Entre esos países se encuentran Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Belice, Jamaica, Trinidad Tobago, Barbados, India, Nigeria y Sudáfrica. No olvidemos que en 1982 durante la guerra de Malvinas, Australia envió un portaaviones que se unió a la flota británica contra los argentinos, Nueva Zelanda rompió relaciones con nuestro país y Canadá retiró su embajador de Buenos Aires e hizo público su apoyo al Reino Unido. Posteriormente, países como Francia y Holanda que tienen “”sus propias Malvinas”” seguirían el ejemplo para ser coherentes con su realidad colonial: los franceses retienen a Guyana Francesa, Martinica, Guadalupe y otros territorios en el océano Pacífico. Los holandeses a su vez ostentan como colonias a Aruba y Curazao. Finalmente, el reconocimiento de ese “”nuevo país”” por parte de EE.UU. y otras potencias europeas sería cuestión de tiempo. En mi opinión, si no tomamos medidas concretas, efectivas y realistas para lograr un acercamiento sincero con los isleños, hoy verdaderos protagonistas del proceso colonial por el apoyo aplastante que les da el electorado británico, las Malvinas tendrán un destino muy diferente al que anhelamos la mayoría de los argentinos, y merece la memoria de nuestros soldados muertos en combate en 1982.
Medidas como: inaugurar en Port Stanley como los isleños llaman a Puerto Argentino, una institución similar a la que la Argentina tiene en Taipei (Taiwán) hace décadas, denominada “Oficina Comercial y Cultural”.
A través de esa oficina, formalizar oportunamente una invitación a visitar nuestro país a personalidades de enorme trascendencia en las islas como la editora del diario Penguin News, Lisa Watson, como así también a conocidos miembros de la Asamblea Legislativa de las Islas, implementando actividades culturales y deportivas conjuntamente. Ya ha quedado probado que mientras sigamos ignorando a los isleños, el status quo no se modificará, hasta que un día leamos en los diarios con estupor que las Malvinas se han declarado independientes del Imperio Británico, permaneciendo en la Comunidad Británica de Naciones.

* Ex ministro plenipotenciario de la Cancillería

 

FUENTE: La Prensa

 

Las ideas y opiniones expresadas en las publicaciones del Observatorio Malvinas son las de los autores y no reflejan necesariamente el punto de vista del Grupo de Estudios sobre Malvinas

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